Educando para el futuro

En esta semana me encontré con una amiga a la que no veía hace años! (de hecho, desde el siglo pasado…. año 1988 más o menos). Conversando de todo un poco, me comentó algo bastante triste, y que quisiera compartir con ustedes… junto con otro hecho que presencié hoy.

Esta amiga contaba que estando ella en V de media, nació su hermano menor. Por supuesto que resultó siendo el engreído de la familia, a quien todo se le consintió. Todo. Incluyendo la vez que insultó a su abuela (con palabras bastante fuertes para un niño de 3 años – y para cualquier adulto también). En aquella ocasión la mamá y el hermano mayor se arrastraron de risa con la ocurrencia del chiquillo (que seguro la habría oído en alguna otra parte, sin saber el significado). Como vio que era “chistoso”, continuó insultando a otras personas, como a la empleada. Más risas, más aplausos.

El niño fue creciendo, y la nana que tenía le enseñaba a mentir en varias ocasiones: “dile que tú no has sido”, o “no le digas a tu mamá” eran frases comunes.

Estando en el colegio, las profesoras que nunca habían tenido inconvenientes con los hijos mayores, llamaban a la mamá varias veces para quejarse del benjamín. Inclusive le recomendaron llevarlo a un psicólogo, pues el niño tenía graves problemas de conducta. La mamá llegaba a la casa y mandaba “bien lejos” a las profesoras, hablando de ellas con insultos a grito pelado delante de su hijo menor, dándole así todo su apoyo al pequeño incomprendido.

En la actualidad este chico debe tener unos 22 años y está en un centro de rehabilitación, donde intentan mejorar su conducta. Anteriormente pasó por varias sustancias tóxicas, tipo marihuana y otras más, era agresivo, no respetaba a nadie…. quizá faltaría poco para que golpeara y robara a los suyos.

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Hoy en la academia de natación vi llegar a una mamá “moderna”, con sus dos hijos chiquitos (de 5 y 3 años aprox.) y con una nana para cada niño. Mientras que la mamá estaba bien sentada haciendo tiempo hasta que empezara la clase, el chiquillo de 5 años se dedicó a patear UNA y OTRA VEZ a la nana, sin que ésta se defendiera, o hiciera ademán alguno de defenderse. Y ojo! no era una patadita así nomás, eran patadotas aprendidas en su clase de tae kwon do o algo de eso. ¿Y la mamá? Bien gracias, mirando y sonriendo a su dulce criatura. ¡Estaba ahí nomás! A un metro de él y en ningún momento le llamó la atención.

Yo, bien mala, lo miré fijo a los ojos como diciéndole: pequeño malcriado, acaba de una vez!

Pero al chiquillo no le importó. Siguió pateando a la empleada a su regalado gusto.

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Y después nos preguntamos por qué hay tanto delincuente!!! Hasta cuándo vamos a esperar para corregir a nuestros chiquillos, cuando todavía hay tiempo para hacerlo?

En cuanto a nosotros, los Scouts, recordemos siempre que el Escultismo es un movimiento formativo, que complementa lo que los chicos reciben en su casa, colegio y otras instituciones. No nos quedemos en las reuniones de los juegos divertidos y punto; miremos más allá, pues los chicos que tenemos hoy en nuestras manos, algún día crecerán y tendrán la opción de ser mejores personas…. o simplemente parte del rebaño de prepotentes, ignorantes, vulgares, ociosos, corruptos, y todos los males que hoy vislumbramos en nuestra sociedad.