El ESLOM

Mi hijo está yendo a la manada de su colegio desde este año.  Siempre regresa bastante contento de sus reuniones, que según él son muy divertidas.

Un día vino informándonos que el próximo sábado debía asistir con su “equipo no sé cuántos”, consistente en “driza y otras cosas más”. Después de pensarlo un poco, me imaginé que se refería al “Equipo Siempre Listo” que nosotros usábamos en los scouts / guías.  Le mencioné entonces si le habían dicho que también se necesitaba una libreta, lapicero….. “Ah, sí mami! Eso es!”.

Me llamó la atención que en los lobatos le estuvieran pidiendo estas cosas, simplemente porque “en mis tiempos” las alitas y lobatos  no llevábamos nada a la reunión – fuera del folder con las hojas de pruebas. Pero bueno! El movimiento evoluciona, y no me pareció mal que hoy en día estuvieran estuvieran preparando a los chicos para estar “siempre listos”.

Entonces fui recordando los elementos de mi Equipo de cuando era Guía:  Aguja, hilo, “gillette”, libreta, lapicero y un “RIN”. Para los que no son de mi generación, esta palabra “RIN” no ha de sonarles conocida… pues bien, era una ficha metálica – una moneda – color plomo, con un surco en un lado y dos en el otro – justo encima y debajo de la palabra RIN (en Argentina había algo similar llamado Cospel). El RIN era lo que se necesitaba para llamar desde un teléfono público… aquéllos con la caseta color anaranjado.

Por supuesto que el RIN ha sido reemplazado por las monedas convencionales, tarjetas telefónicas, o mejor: celulares. Obviamente a mi hijo no lo voy a mandar con un celular, así que supuse que debía darle una moneda de un sol… (en vista de que los teléfonos públicos no dan vuelto y considerando que una llamada local cuesta S/.0.50, lo mandé con dos monedas de esta denominación – así tenía para dos llamadas). OK. Lo del RIN estaba solucionado.

¿Y el hilo? ¿Y la aguja? Eso era fácil de conseguir. Aunque… ¿para qué le mandaría aguja e hilo si el chico nunca ha cosido? Creo que primero tendría que enseñarle a enhebrar y luego a dar alguna puntada (siquiera para coserse un botón).

Respecto a la gillette (o “yilé”, como dicen en Mafalda)… yo era más “sofisticada” y llevaba una tijerita plegable, bastante práctica, pero que ya está refundida en algún cajón del olvido desde hace muchos años. Enviar a mi hijo chico con una gillette sería algo descabellado… para comenzar: ya me lo imagino regresando de la reunión con un dedo cortado, por haberse lastimado con la bendita cuchilla al haber querido sacar algo de su bolsillo… Además: estas cuchillas ya fueron reemplazadas por las cabecitas de las afeitadoras descartables… Tal vez podría intentar enviarlo con una mini cuchilla suiza, pero sigo pensando que todavía es muy pequeño para eso – aunque me han contado que a los niños suizos les regalan desde chiquitos una cuchilla (suiza, obviamente) – aunque sin filo, sólo para ir practicando.

En todo caso, no tendría sentido mandarlo con una cuchilla suiza -o made in china- sin filo. Así que algún día visitaré un bazar en búsqueda de una tijerita plegable como la que yo tenía.

Sobre la driza….  no formaba parte de mi Equipo Siempre Listo, puesto que todo lo que me pedían debía caber en el bolsillo de la blusa.  Cuando era alita sí me pedían una driza (no el Equipo famoso) que enrollábamos de una manera bastante peculiar, llamada “Madeja Guía”… era todo un arte el hacer este rollo sin que sobrara o faltara cuerda, razón por la cual las niñas demoraban más de la cuenta al intentar varias veces el enrollar la driza hasta lograr la madeja perfecta.

Bueno.  Al completar todos los elementos, incluyendo una libretita y su lapicero, metimos todo en un canguro, y así se fue el niño a su reunión.

En esa semana nos llegó un correo de Akela, con un archivo adjunto indicando algo sobre el ESLOM. ESLOM? ¿Qué será eso?  Como andaba en otros asuntos “más importantes”, decidí abrir el archivo en otro momento…. y así llegó el sábado siguiente sin enterarme qué era el ESLOM. Entonces durante el desayuno se me prendió el foquito: Eureka! ESLOM debe ser “Equipo Siempre lo Mejor”. Como faltaban unos minutos para salir de casa, llamé a otra mamá de la manada  (el teléfono suele ser más rápido que encender la computadora) y le pregunté si  ESLOM era lo que yo creía. Efectivamente, lo era, sólo que ella tampoco recordaba todos los elementos que conformaban el ESLOM.

En fin, envié a mi hijo con lo que habíamos preparado… y regresó diciendo que todo estaba bien, sólo que faltaba un pañuelo. (Pañuelo? Los niños de hoy ya no usan pañuelo, aunque no es mala idea… al fin y al cabo, un pañuelo puede ser muy útil – y no sólo para sonarse).

Nuevamente pasó otra semana, en el transcurso de la cual, mi hijita menor se apropió de la driza del hermano para convertirla en su cola (tenía una ratona correteando por toda la casa). Entonces llegó el sábado y… no había el canguro con el ESLOM. A última hora preparamos un segundo canguro con la aguja e hilo (que al final me enteré no era parte del ESLOM), la libreta y el lapicero, el sol para llamar por teléfono…. pero la driza no apareció ni por casualidad. Así que el chico se fue con un ESLOM incompleto (sería un EAVSLOM = Equipo A Veces Siempre Lo Mejor).

Cuando regresó de la reunión…. ja! Tenía los dos antebrazos garabateados: en uno decía con letras muy grandes DRIZA y en el otro, PAÑUELO. Pues claro! Habíamos olvidado el dichoso pañuelo! Me causó gracia la medida tomada por Akela, pero creo que fue algo positivo: desde entonces mi hijo trata de tener su ESLOM completo con todos sus elementos y en un solo sitio de su cuarto.

No sé si todas las mamás reaccionarán con el mismo buen humor ante los brazos pintarrajeados de sus hijitos…. espero que sí, para bien de los chicos.