Después de muuuuuchos años, por ciertas circunstancias que hoy no voy a mencionar, ¡volví a meterme en el “Gran Juego”!: con unos nuevos amigos (léase: padres de familia a quienes recién conocía) decidimos abrir un grupo scout para nuestros hijos – que ya venían participando en el movimiento desde varios años antes.  Así que luego de un par de meses de andar buscando patrocinador, el 30 de agosto del 2014 tuvimos la primera reunión de nuestro Grupo Scout, Miraflores 51, bajo el auspicio del Colegio Sta. Rita de Casia.

IMG_5417Desde esa fecha hasta hoy, hemos contado con dirigentes de lo más variados: padres de familia que nunca antes habían sido scouts, otros que sí; jóvenes adultos y adultos con espíritu joven; profesionales, estudiantes y también gente free-lance; dirigentes de la vieja escuela (de antes de las reformas del proyecto educativo) y dirigentes que no conocen otra cosa que lo nuevo.  No todos han seguido participando como dirigentes, por diversos motivos (principalmente laborales) pero sí podemos afirmar que todos han dado lo más que han podido en su momento, y por eso les estamos muy agradecidos.

Desde nuestra experiencia en estos pocos años de vida del grupo y pensando en aquellos dirigentes y en los actuales, me animo a lanzar algunas características del dirigente ideal:

  • Conoce la Promesa y la Ley Scout. Perdón: se las sabe de memoria, y sobre todo, trata de ajustar su vida diaria a ellas. Pongo esta característica en primer lugar, pues es – creo yo – la más importante para cualquier persona que pretenda dirigir a chicos scouts: se predica con el ejemplo. Dentro de esta característica del dirigente ideal incluyo temas concretos, como el respeto que ha de tener a sus chicos, a los padres y los co-dirigentes (“el Scout es cortés”),  la conducta correcta dentro y fuera de las reuniones, el uso limpio y responsable de las redes sociales  (aun sin tener como contactos a los chicos),  conocimiento y vivencia auténtica de su fe, espíritu de solidaridad, ganas de superación, una vida saludable, etc.
  •  Tiene un alto sentido de compromiso: Sabe que la tarea de ser dirigente scout exige mucho tiempo, esfuerzo y recursos materiales. Y a pesar de tener sus propios asuntos personales o laborales, no deja de lado sus responsabilidades de dirigente.
  • Es adulto no muy mayor pero tampoco muy joven: No muy mayor, pues lógicamente el trabajo con los chicos requiere esfuerzos físicos y mentales (a veces esfuerzos sobrehumanos para tener mucha paciencia con las nuevas generaciones!). Tampoco debería ser muy joven, sino con algunos años de experiencia de vida. Una persona con apenas 22… 23 años está comenzando a ver el mundo, necesita tiempo para organizar sus temas laborales (o aún de estudios) u otros temas personales. Por supuesto, siempre habrá excepciones a esta “regla”.
  • Es profesional y cuenta con un trabajo estable: Un dirigente que anda obteniendo un “cachuelo” por aquí a veces, otras veces sin un cobre en el bolsillo…. va a tener preocupaciones fuertes que no le van a permitir concentrarse en el trabajo con los chicos. Por supuesto que quienes trabajan no siempre tienen mucho tiempo libre, pero organizándose bien, pueden hacer un buen balance entre su vida scout y su vida “civil”.  Y en cuanto a aquéllos que son adultos, solteros y que no trabajan ni hacen esfuerzos por conseguir trabajo… bueno, eso dice mucho de su persona, y no creo que sean un buen ejemplo para los muchachos.
    Por cierto, dejo la aclaración de que estoy incluyendo entre los “profesionales con trabajo estable” a las madres (o también padres) de familia que se dedican a la crianza de sus hijos y a la conducción de su casa! Esto ya es un nivel de responsabilidad bastante alto (aunque no remunerado).
  • Es Padre/madre de familia:  Definitivamente los que tienen hijos, tienen un PLUS con mayúsculas. El ser padre o madre da un conocimiento muy rico de cómo tratar con los niños y jóvenes. Además, es notorio el mayor cuidado que ponen sobre los chicos, pues de alguna manera los ven como si fueran sus propios hijos. (Nota: esto es en general. Hay casos excepcionales de papás o mamás que son super irresponsables, inútiles, etc. respecto a la crianza de sus niños.)
  • Participó en el movimiento Scout/Guía durante su niñez, adolescencia o juventud: Esto también añade un PLUS al dirigente, pues ya tiene una idea de cómo funciona el movimiento. Aunque debo precisar que las experiencias vividas en el pasado, no necesariamente han sido las mejores muestras. Por ejemplo, hay dirigentes “cachacos” que gritonean a los chicos, porque así les gritonearon a ellos cuando fueron jóvenes.  O hay dirigentes de manada empíricos que jamás usan el ambiente de fantasía, porque sus propios Viejos Lobos no hicieron lo propio años atrás.
  • Posee una personalidad que le permita bromear, pero al mismo tiempo trabajar en serio; que sea capaz de ver las cosas en su conjunto y a la vez fijarse en los pequeños detalles; que siempre esté dispuesto a aprender; que tenga un espíritu crítico (no criticón) y que por lo mismo, sea capaz de reconocer sus errores y corregirlos; una personalidad que lo mueva a dialogar, a escuchar al otro, para poder buscar juntos los mejores caminos. En el fondo, esto de la personalidad nos lleva de vuelta al primer punto, que es el de ser coherente con la Promesa y la Ley Scout.
  • Es creativo: Puede inventar con facilidad actividades que respondan a un objetivo planteado. Se las ingenia para resolver situaciones imprevistas.  Es capaz de hacer variaciones a un juego tradicional para hacerlo ver como algo completamente nuevo.  Y en el caso de ser dirigente de manada: ¡es hábil para inventar historias!
  • Tiene condiciones de líder: tiene buena presencia (ante chicos o grandes), sabe organizarse y organizar a otros, es motivador, da el ejemplo con sus propios actos, no necesita gritonear a los chicos para hacerles funcionar (claro, esto también depende en gran medida de los chicos mismos), no se esconde ante las adversidades sino que las enfrenta, asume sus responsabilidades, es claro al hablar, da confianza.
  • Canta, inventa barras… y mejor si toca guitarra para poner ese “feeling” en los campamentos. Está siempre en búsqueda de nuevas canciones para llevar a su grupo. Y aunque sea desorejado, da el ejemplo a sus chicos de tener buen ánimo cantando.
  • Tiene una pareja Scout, o está en camino de convencerla 😉 . Ciertamente esto no es fácil… por eso lo pongo como un “ideal”. Las cosas son más sencillas cuando ambos cónyuges son dirigentes y están involucrados en la dinámica del grupo scout.  No hay comentarios venenosos como: “claro, otra vez te vas con tus scouts”.
    Por supuesto que también hay personas no scouts, que sin embargo son comprensivas y apoyan la labor de su cónyuge/pareja – pero la apoyan de verdad, lo que significa que de vez en cuando están dispuestas a asistir con su presencia o su trabajo en alguna actividad.  Esto también es positivo. (Y mejor cuando terminan involucrándose tanto, que terminan enamorándose de nuestro estilo de vida !).
  • Para terminar, les doy un Extra Bonus: (medio en broma, medio en serio) añado dos rasgos que le dan otro plus al dirigente “ideal”:  ¡Tiene movilidad propia y posee recursos propios! Definitivamente contar con dirigentes que pueden apoyar con su movilidad para traer material, o para comprar los víveres, o para llevar a un chico de emergencia a la clínica, o para apoyar en el transporte de los lobatos… es una gran cosa!  Y en cuanto a tener recursos propios, comienzo con el pequeño detalle de tener computadora e impresora en casa: ¡cuántas veces terminamos imprimiendo material para la reunión! (Imposible discriminar con exactitud cuánta tinta usamos para el grupo y cuánta para nuestras cosas personales, como para pasarle la cuenta al grupo scout). Y por otro lado, está  la “triste” realidad de las veces que terminamos poniendo algo de nuestro bolsillo para que la actividad no falle. Cierto: esto no debería suceder… ¡pero pasa hasta en las mejores familias!   Lo importante es que el programa siga fluyendo sin problema, y por eso es una maravilla cuando hay dirigentes con un par de monedas (o billetes) en el bolsillo para prestar en el momento.  Ah! Y me olvidaba de un recurso adicional: en el caso de que el Grupo Scout no posea local propio, es una bendición contar con un dirigente que viva muy cerca del punto de reuniones en una casa o departamento con algo de espacio…. de modo que se pueda almacenar ordenadamente los materiales del grupo ahí, y no deban estar repartiéndose entre las casas de fulano, mengano y zutano.  ¡Claro, mejor si es un caserón para almacenar los palos para hacer construcciones!  (Aunque siempre la mejor opción será que el patrocinador conceda un local al Grupo Scout…. o que algún benefactor se gane la lotería y compre y ceda una casita cercana al punto de reuniones… Mmm… creo que es mucho pedir).

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Ahora bien, como digo, son algunas características del dirigente ideal… es decir que difícilmente encontraremos alguien que cumpla con tooooodos estos rasgos (aunque no imposible).  Lo importante es que nosotros, como dirigentes, tratemos de hacer nuestros aquellos rasgos que estén dentro de nuestras posibilidades (por ejemplo: el aprender/vivir  la Promesa y la Ley …. o el mejorar nuestra capacidad de compromiso… o el aprender a escuchar al otro y a trabajar en equipo….).  Sólo así, siendo mejores dirigentes, podremos formar mejores chicos y chicas.  Y en consecuencia, sólo así, siendo mejores dirigentes, podremos cumplir con el objetivo último del movimiento: que es construir un mundo mejor.

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(Después de tieeempo, finalmente un nuevo post!)

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Hace poco fuimos de caminata con nuestra manada al cuartel de la bomba Miraflores 28 y mientras íbamos por la calle, me rondaba la canción “Bomberos Chicos buenos”, tema que escuché en el 92 mientras participaba en el Jamboree Los Lagos… Gracias a la gestión de mi amigo Alberto, cada mañana llegaba un mini camioncito trayéndole el agua necesaria para la actividad que él dirigía.

Siempre he admirado a los bomberos, no sólo por sus trajes, sino por su espíritu de servicio, y que en nuestro país se enriquece por su carácter de voluntario. Será que tal vez por eso hay muchos Scouts que también son bomberos…

En mi casa no hay bomberos, sino puros Scouts. Sin embargo recuerdo una anécdota que contaba mi mamá, de la vez que iban a una reunión con mi papá y de repente vieron que en plena carretera una señora pedía auxilio, pues su auto estaba en proceso de incendiarse (no sé si botando humo o llamas, mi mamá no se acuerda).  Puedo imaginar la situación: mi papá – manteniendo la calma acostumbrada – estaciona el Mustang a un lado, baja, saca su extinguidor, apaga el asunto, se sacude el polvo, guarda el extinguidor, sube al auto y continúa el viaje rumbo a su compromiso, dejando a la señora pasmada, sin que hubiera podido darle las gracias.  Un bombero enternado.

En otra ocasión Stefan, mi esposo (que ya saben que también es Scout), contribuyó a rescatar a varios heridos atrapados en un bus que se había dado vuelta muy cerca del fundo. El, que se descompensa si ve su propia sangre, entraba y salía del bus cargando gente que felizmente seguía viva, aunque bastante maltrecha. Inclusive no dudó en subir a su auto al que peor estaba, para llevarlo de emergencia hasta el hospital de la ciudad más próxima (a media hora).

En cuanto a mí, he dado los primeros auxilios en heridas leves y varios desmayos. Pero dos son los casos que más recuerdo: Uno en la vieja carretera en San Bartolo, donde presencié a un tipo que voló en su moto (felizmente tenía el casco puesto)…. Obligué al microbusero a que se detuviera para poder bajar a auxiliar al hombre: llegué al mismo tiempo que otro testigo (daba la casualidad que era Scout!) y ambos nos ocupamos de apoyar hasta que vinieron los bomberos: la víctima, que estaba medio inconsciente, apenas los vio quiso irse rapidísimo (sería porque apestaba a alcohol????) . La otra anécdota ocurrió más lejos, en Alemania. Estando en Munich presencié la caída de una octogenaria en plena calle, bajándose del bus. (El chofer seguro era uno del “chosicano” con sede en Alemania, pues se largó nomás, a pesar de haber visto el accidente). Corrí a atender a la señora que estaba aturdida y ensangrentada.  Con mi alemán masticado logré pedir en una tienda que llamaran una ambulancia y terminé acompañando a la señora hasta el hospital (confieso que me sentí “realizada” viajando en una ambulancia alemana a toda velocidad, recordando unas viejas historietas que comprábamos en casa, donde se hablaba de la vida del “Dr. Löw” que trabajaba precisamente en un hospital en Munich). Afortunadamente a la señora no se le rompió nada de importancia, y unos puntos de sutura cerraron el asunto. Daba la casualidad que tenía un sobrino médico que trabajaba en una clínica cercana, así que él vino a recogerla. Estaba super agradecido y no podía creer que hubiera sido una turista peruana la que atendió y acompañó a su tía hasta ahí… y que, para colmo, ¡no le pidiera recompensa!  Señalando la flor de lis de mi casaca, le contesté: “Ich bin Pfadfinderin” (Soy Scout).  Y lo entendió – aunque igual insistió muchas veces para que aceptara el billete que puso en mi mano… “para que compres un bonito souvenir”.

Tal vez no podría ser bombera porque no tengo la suficiente capacidad física. Pero comprendo perfectamente la locura de esos hombres y mujeres de rojo, que con tanto desinterés corren a ayudar, arriesgando sus vidas sin importar quién sea el herido.

Es realmente lamentable lo que ha sucedido ayer con los 3 bomberos de la Compañía Roma aquí en el Perú. Ellos (como todos sus compañeros) merecerían más que un homenaje. Creo que es tiempo de cambiar el chip del gobierno y de la sociedad. Acciones concretas: destinar una buena partida para mejorar sus equipos; exigir a los hospitales a recibirlos sin mayor demora cuando han sido heridos en servicio; gestionar un seguro especial para ellos cuando quedan inválidos o para atender a sus familiares en casos trágicos como éste; invertir en una fuerte campaña de educación a través de los medios de comunicación y en los colegios (y de paso en los hogares): enseñando a la gente a prevenir incendios y a saber qué hacer en caso de estar en medio de uno; enseñar que las llamadas por falsas emergencias son estúpidas (y que deberían ser penadas) y también enseñar a ceder el paso a los bomberos y ambulancias cuando suena la sirena.

En las noticias, en las redes sociales, he leído esta frase dedicada a los bomberos: “Gracias por tanto, perdón por tan poco”.  Espero que la frase no quede ahí.  Del agradecimiento y del pedir perdón, es tiempo de pasar a la acción.

Les dejo el tema de los Bomberos chicos buenos.

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Quería escribir este post hace tiempo…. pero preferí hacer una autocensura hasta que fuera un buen momento, hasta que la cabeza se me hubiera enfriado.  Ahora que tengo la mente ocupada en muchas otras cosas , creo que ya puedo escribir . Aparte que los 1000 “likes” que acabo de ver en el Facebook de este Blog, merecen un nuevo artículo. No????

OK. Aquí voy.

Un día mi hijo regresó de su reunión de tropa sumamente indignado, lleno de impotencia. Me mostró su manga: las varias especialidades que tenía, ya no estaban ahí sino en su bolsillo. ¿Qué pasó? le pregunté. Y me contó lo siguiente, que ahora sí puedo compartir… no para quejarme (porque ya lo hice ante los responsables en su momento) sino sobre todo para hacer una reflexión, pues de eso se trata este blog.

Sucede que estaba en su reunión de tropa, y por algún motivo uno de los Rovers estaba ahí haciendo inspección. Ahora bien, tengo que aclarar que en ese grupo scout, no existe la rama Caminantes, sino que pasan de Scouts a Rovers. Y no es porque ignoren la existencia de la rama, sino porque el mismo dirigente a cargo – que se presenta como una de las personas que más sabe de la materia – no quiere renunciar a la palabra “Clan” . Me imagino que para él es un tema muy mistico…. Pero bueno. Creo que si somos miembros de una Asociación y de una Oficina Mundial, deberíamos seguir las indicaciones de dichas instituciones. Y la verdad es que hace mucho tiempo que existen los Caminantes, que no son lo mismo que los Rovers – por más que ese dirigente haya pretendido vendernos la idea en una reunión de padres de familia.

Volviendo a la anécdota, a unos “Rovers” se les ocurrió inspeccionar a los chicos de la tropa, para ver si tenían bien cosidas las insignias.  Y no tuvieron mejor idea que buscar las esquinas de los parches rectangulares (cinta de registro e insignia de rama) , para ver si había alguna un poco levantada…. y en ese caso, JALARLA PARA ARRANCARLA de la camisa. Porque, para tales “Rovers”, ése era el castigo que merecían los Scouts que no cosían bien sus insignias .  Es más: como les resultaba divertido, forzaban insignias bien cosidas para terminar arrancándolas.   Mi hijo (que acababa de cumplir 13 años, que estaba ilusionado con ser un buen Scout)  vio cómo al hacer esta payasada, un Rover le rasgó la camisa a un compañero. ¿Y qué dijo el Rover? : “Ahora tienes que coser la insignia ENCIMA DEL HUECO, PARA QUE TU MAMÁ NO SE DÉ CUENTA”.

Tal como lo leeen.

Conversé con amigos dirigentes de otros grupos sobre este tema, para preguntarles cómo actuaban ellos. También se sorprendieron de la medida, y me dijeron que a veces descosían un poco (pero con cuidado) la insignia, para que el chico se acordara de coserla para la próxima semana. Pero nunca arrancaban los parches. Yo encontraba esto como una medida bastante fuerte (así como cuando a los malos oficiales de la policía o de las fuerzas armadas, se les despoja de sus insignias).

Por suerte he encontrado en mi correo la copia de la carta que mi hijo enviara a su Jefe de Tropa de aquel entonces. Por motivos lógicos sólo he conservado las iniciales de los involucrados. La comparto con ustedes:

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Amigos!

Ustedes pensarán que este blog ya estaba sepultado en el olvido…. por lo menos en la zona del olvido de mi memoria. Pero la verdad es que desde el 2014 tengo menos tiempo libre. Mejor dicho, creo que ya ni siquiera tengo tiempo libre. Y es que, por circunstancias de la vida que escribiré en otro post, ¡he vuelto a ser un miembro activo de los Scouts del Perú!  Basta contarles por ahora que me he convertido en una Akela.  La historia es muy larga, pero no la voy a contar todavía.

10662016_867321276634758_2777807959796738792_oAhora sólo les dejo estos versos de una conocida canción Scout (algo modificados, claro): 

“Gloria, Gloria a Baden-Powell… POR SU CULPA ESTOY AQUÍ ! Sin comer, sin dormir….”

Espero, al menos, poder escribir un poquito con más frecuencia.  Feliz 2015 a todos ustedes, y que la Flor de Lis siga siendo nuestro norte!

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(Este artículo vale para toda institución o grupo humano, no sólo para los Scouts)

Luego de que mi hijo fuera designado como Guía de Patrulla, le “regalé” (presté, en verdad, espero que me lo devuelva!) uno de los libros que fueran mis favoritos hace muchos años: el Manual del Guía de Patrulla. ¡Cuántas veces pasé dichas hojas, sacando ideas para hacer de mi patrulla la mejor!  Mi hijo lo abrió con cierta solemnidad, como si se tratara del diario de Indiana Jones… (no el de Bridget Jones!)

Cuando llegó a las últimas páginas, descubrió que los colores propuestos para su patrulla Lobos no correspondían a los que tenía el bordón que había recibido. Entonces fuimos a comprar lija y pintura. Mientras que él buscaba las brochas en la casa, yo dejé el bordón en el piso por un momento; y cuando regresó me dio un escandaloso grito: “CÓMO DEJAS EL BORDÓN EN EL PISO!!!”.

Según él, sus jefes le habían dicho que el bordón no podía tocar el suelo y que le bajarían puntos si eso ocurriese. Entonces le pregunté:

– Y si no puede tocar el piso….  ¿cómo armas una camilla?

Fue gracioso porque me daba respuestas como que la camilla se podría armar con los bordones suspendidos en el aire…

Acto seguido, le dije que hiciera marcas cada 10 cms. Entonces lo vi en una posición incómoda con el bendito bordón sobre las piernas, y marcando a veces bien, a veces mal. Una vez más le insistí que pusiera el palo en el suelo e hiciera bien la medición. Y nuevamente me replicó que no se puede dejar el bordón en el piso.

Ok.

Con muuuucha paciencia (para evitar llamarle la atención) me levanté de la silla y me lo llevé a la biblioteca moderna: el internet. Pero no buscamos en cualquier sitio: fuimos a leer Escultismo para Muchachos y gracias al google encontramos rápidamente la cita :

“El Bordón Scout es un aditamento útil del equipo Scout; personalmente, lo he encontrado de valor inestimable al atravesar las montañas, caminar por terrenos y especialmente en trabajos nocturnos en el bosque, o entre la maleza. Por otra parte, si se graban en él signos que representan otros tantos eventos, el bordón, gradualmente, se convierte en un registro y un tesoro para el Scout.

El bordón Scout es un palo fuerte, de más o menos la altura de vuestra nariz, graduado en centímetros y decímetros para poder medir. 

El bordón es útil para multitud de cosas tales como construir una camilla, conservar a raya una multitud, saltar una zanja, medir la profundidad del río y conservarse en contacto con el resto de la Patrulla, en la oscuridad. Si sostenéis el bordón con ambas manos horizontalmente, podrá servir de escalón a otro Scout que desee escalar un muro alto y quien a su vez os podrá tender la mano desde arriba.

Varios bordones podrán servir para construir un puente ligero, una cabaña o un mástil. Existen muchos otros usos para el bordón…”

(Escultismo para Muchachos, Cap. 1 Fogata 3)

Como ven, no hay nada que diga que está prohibido poner el bordón en el suelo. Al contrario: si es multiusos, alguna vez tendrá que tocar el suelo…. y no creo que B-P salga de su tumba para castigar al Guía de Patrulla por el resto de la eternidad.

Al día siguiente fui a comprar el material para hacer su banderín (que en su grupo no suele ser de tela, sino de un material similar al cuero). Previendo que en algún momento tendría que separar banderín de bordón, le pregunté si estaba de acuerdo con que le hiciera unos agujeros con ojalillos de metal, para así amarrarlo al bordón con pitas y no tener que clavarlo con chinches, como han hecho otros guías.  ¿Para qué querría sacar el banderín de su sitio? me preguntó, a lo que respondí que alguna vez podría ensuciarse al colocarlo en el suelo, y que luego sería más fastidioso tener que limpiar el banderín….

Ah…. ¡mi hijo es tan elocuente sin palabras! ¿O será que yo soy una bruja y adivino el pensamiento? Me miró como diciendo: “Mami, ¿qué parte de NO SE PUEDE PONER EL BORDÓN EN EL PISO no has entendido?”.

Por supuesto: para un chico de 12 años, sus Jefes y los puntajes valen más que lo que haya dicho el mismo fundador del Escultismo. Así que algunos días después conversé con el Jefe de Tropa, quien se manifestó muy asombrado con esto de que le bajarían puntos, ya que no sería él quien lo haría; de hecho, dijo lo  mismo  que yo: “Entonces cómo podría hacer una camilla?”. Aparentemente no es él, sino otros jefes los que han tenido esa idea de que el bordón es prácticamente un palo sagrado. Y sospecho que esa idea no es original de ellos, sino que la aprendieron en su época Scout con los jefes anteriores.

O sea: se ha convertido en una especie de tradición.

flordelisuniformeLas tradiciones deben servir para mantener la identidad de las personas: es bueno y muy necesario saber quién es uno y dónde pertenece, para así poder caminar orgulloso de su grupo mirando HACIA ADELANTE. Si la tradición mueve así a las personas, entonces está bien. Si, por el contrario, lo único que logra es un estancamiento, un retroceso, un perjuicio en las personas o el grupo…. entonces valdría la pena evaluar si realmente es una tradición, y si acaso justifica su existencia.

B-P quiso hacer un movimiento de jóvenes prácticos, siempre listos. Por eso el mismo uniforme ha de ser práctico: de hecho, él menciona que la camisa (de manga larga) se lleva con las mangas remangadas, para tener más libertad en los brazos. Literalmente indica que así estamos prestos para cumplir con nuestro lema y que “sólo se las desenrollan cuando hace mucho frío o cuando el sol les puede quemar los brazos”.

Lo mismo juega para la pañoleta: debe ser útil. Así que eso de que la pañoleta es sagrada y no puede tocar el piso, es un absurdo. Si con ella, que es el símbolo de haber hecho la promesa, se puede hacer vendajes, colocarla en el piso para algunos juegos, ponérsela en la cabeza, etc. tanto más el bordón ha de ser un instrumento útil , sin que implique quitarle puntos a la patrulla.

Y si hago énfasis en esto de los bordones y pañoletas, más quisiera hacerlo refiriéndome a las tradiciones que involucren a las personas.  Concretamente me refiero a la forma en que se trata a los chicos. Y voy con un ejemplo no scout:

Hace muchos años un amigo fue “levado”. Esto quiere decir: fue reclutado por el ejército a la fuerza: desapareció, no le dejaron avisar a la familia, y de la noche a la mañana se lo llevaron al cuartel en una zona terrible, donde había terroristas. Y mientras estaba ahí en el cuartel, muerto de miedo e incertidumbre, le robaron varias pertenencias, entre ellas, sus zapatillas nuevas. ¿Quiénes habían sido? Sus mismos jefes. Porque es tradición que a los reclutas nuevecitos se les quite todo, así como les pasó a sus superiores cuando ingresaron al ejército.

Un Scout que ha sido maltratado (con insultos, burlas, o hasta con golpes) y que a pesar de ello haya decidido seguir adelante en el movimiento, para luego convertirse en dirigente, NO DEBE REPETIR los errores que otros hicieron con él. No encuentro justificación alguna cuando un dirigente (o un rover a quien se le ha dado atribuciones de jefe) se propase con los chicos, gritoneándoles sin razón, insultándoles, golpeándoles, o tomando decisiones que afecten la salud de los mismos (como por ejemplo, obligarlos a embutirse la comida cuando ya-no-se-puede-comer-más).

Por eso considero muy importante que los dirigentes, tanto los nuevos como los que ya llevan años, tomen cursos de formación. No es tanto para obtener una insignia o un certificado, sino que deben darse cuenta de que tienen en sus manos a jóvenes… personas que pueden salir peleadas con el escultismo, o mucho peor, deformadas en su personalidad,  tan sólo por una burla, una prepotencia, una mala decisión de quienes dicen ser dirigentes. En cuanto a los Rovers, deben conocer muy bien cuál es su papel. He visto muchachos que creen que porque se les presta el silbato un momento, comienzan a aprovecharse de los chiquillos tratándoles a lo bruto …. porque así fueron tratados ellos por los rovers anteriores.

(Otro día hablo de los Rovers, ok?)

Cierro el tema: Tradiciones. Creo que vale la pena que la jefatura de un grupo se reúna, dialogue sobre sus tradiciones, las oficiales y las no oficiales, y vea si realmente es necesario mantener tal o cual.  Y de repente crear alguna nueva tradición que contribuya a reforzar la identidad del grupo y a mejorar a las personas que lo integran. Porque nunca hay que olvidarse: Los Scouts no son un club de juego para un momento…. sino una organización para formar jóvenes;no para deformarlos.

 

 

 

 

 

 

 

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Hace unos días mi hijo mayor vino con dos noticias, una buena y una mala. Como siempre, le pedí la buena primero.

– Voy a ser Guía de Patrulla.

¡Imagínense mi alegría! Al fin Gianluca iba a descubrir el mejor cargo que uno puede desempeñar en el Escultismo. Le dije que eso era mucho mejor que ser Jefe de Tropa, que Jefe Scout Nacional, bla bla bla. Pero al ver en su rostro una cierta decepción, recordé que había también una mala noticia. Entonces me la dijo:

– Seré Guía de la Patrulla Gorilas.

GORILAS????? Los pobres gorilas – a pesar de que son simios inteligentes – son considerados por la gente común como animales enormes y torpes. Nada más opuesto a lo que es Gianluca: flaco como un palo y muy inteligente. Así que le dije:

– ¿Y tú cómo te sientes?
– No quiero ser Gorila.
– Me parece bien…. ¿Qué quieres ser?
– Mmm… lobo.

Sorpresa Nº 2: Mi hijo entró a la tropa como integrante de la patrulla Panteras (y como alguna vez mencioné, yo también fui Pantera). Y ahora que le toca dirigir su propia patrulla, elige el nombre de Lobos… patrulla a la que pertenecieron su papá y su tío favorito (o sea mi hermano) en sus respectivos grupos scouts. Curiosamente, nunca le habíamos pasado ese dato, así que asumamos que genéticamente es un lobo. (Claro, también pudo ser un Oso – como su abuelo paterno, o un Toro- como el materno).

Felizmente al conversar con su Jefe de Tropa no hubo problemas en el cambio de nombre… al fin y al cabo sería una patrulla completamente nueva. Claro, en principio se sugiere que el nombre de patrulla se elija democráticamente entre todos los miembros… pero en este caso, ya que los demás integrantes serían chicos nuevos en el movimiento, mi hijo se tomó la libertad de elegir el animal. (Y me imagino que los chicos se habrían alegrado más siendo lobos que gorilas).

Cuando recogí a mi hijo de su siguiente reunión, donde oficialmente fue nombrado GP, trajo a la casa el bordón para pintarlo y hacerle un banderín. Esa noche mi esposo vino a decirme que el chico se había tomado en serio el cargo. ¿Cómo así? Fui a verlo en su dormitorio…. y lo encontré durmiendo CON SU BORDÓN…. ya que le dijeron que el Guía nunca se separa de él !!!  No pude evitar tomarle la fotito…

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Sólo me queda desearle públicamente los mejores éxitos con su patrulla Lobos. Auuu!!! Y aprovecho para saludar a todos los Guías de Patrulla y recordarles que ellos son la fuerza más importante de la Tropa, mucho más que los Jefes… sean buenos compañeros de sus Scouts, sean Guías y no DICTADORES! … si alguna vez ustedes fueron maltratados por su anterior Guía, no repitan ese daño; al contrario: traten bien a su gente, sean verdaderos amigos, estén siempre alegres, animen a sus Scouts con su ejemplo más que con los gritos, TRABAJEN también – no sólo “supervisen” a los demás; además, superimportante, deleguen funciones (no acaparen todo, pensando que los demás son unos inútiles), pero deleguen según las capacidades de sus chicos! (no pongan de Guardián de Leyendas a uno con mala ortografía, redacción o caligrafía, por ejemplo); hagan reuniones de patrulla, fíjense como metas pasar pruebas, participen en cuanta actividad haya, sean amigos de los otros Guías, colaboren con ideas y opiniones en la Corte de Honor… Van a ver que la van a pasar recontrabien y eso los marcará para más adelante, para cuando sean adultos, líderes de otros adultos.

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Hace cuchumil años cuando era guía de la gloriosa patrulla Panteras, quisimos usar como local un pequeño cuartito de mi casa; tuvimos que desechar el plan, ya que el cuartito se encontraba en el sótano y además de oscuro era bastante húmedo. La única decoración que alcanzó a tener fue un dibujo que hice, donde aparecían varias chicas guías en un campamento, utilizando artefactos hechos por ellas mismas…. y en letras bien grandes se leía: “No compres lo que tú misma puedes hacer”. ¡Era una premonición de mi vida!

Las personas  que me conocen suelen decir que soy bastante creativa… y no lo niego.  Me imagino que algo tendrá que ver la genética (mi papá era genial creando sus ponencias, o escribiendo  rimas…. y mi mamá es la versión femenina de Mac Gyver)…. pero también creo que ha sido muy importante la forma en que nos han criado: sin mayor dependencia del dinero. Les cuento que nunca recibí una propina regular, y tampoco me sentí mal por ello. Y es que,  en verdad, no la necesitaba:  en el colegio me bastaba con lo que llevaba en la lonchera, y en la casa tenía todo lo necesario; en cuanto a los amigos, nos divertíamos en grande yendo al parque, sin gastar un centavo.  Claro que sí: cuando había un paseo, una esporádica salida, pedía dinero a mi papá. (Confieso que lo hacía con un poco de vergüenza, porque me imaginaba que le costaba un montón de trabajo ganar esa plata).

Eso de no tener billetes en el bolsillo, sumado a los talentos innatos, me sirvió para ingeniármelas creando cosas.  No piensen que hacía muchas manualidades –  ¡con las justas dibujaba bien! – pero sí  trataba de usar al máximo los pocos recursos que iba encontrando por ahí: retazos de cartulinas, cajas, lanitas…  Como ejemplo, les contaré que en lugar de suplicar a mis padres que me compraran la casa de la Barbie (que era el caro sueño de las niñas de los 80’s) , junto con mi hermano Papu transformamos un viejo estante de peluches en la residencia de las varias Barbies y Kens que me habían regalado.

Montaje de 3 fotos que tomé cuando tenía 12 años (lo siento: no había cámaras digitales). Por lo menos pueden tener una idea de cómo era mi casa de la Barbie.

Usando sus habilidades, Papu instaló las lámparas de las habitaciones, construyó un ascensor con una polea y un pedazo de tecnopor (de ésos que vienen con los televisores),  instaló un elegante lavabo en el baño (usando otro pedazo de tecnopor y un timbre de bicicleta puesto como lavatorio), construyó los muebles usando más piezas de tecnopor (que eran protección de unas ampollas de líquido capilar, que nos regalaba la peluquera de mi mamá); también hicimos cojincitos con tela y relleno de algodón, recortamos figuras de catálogos para que así la Barbie tuviese bolsitas de sopa de sobre o un enorme televisor “Sony Trinitron” con su Betamax…  ¡Ah! Y me olvidaba de mencionar que gran parte del vestuario de mis muñecas fue hecho en casa, ya que las ropitas no eran nada baratas….(además Papu me hizo una prenda única: el traje de Scouter de la Barbie con unas cintas de colores de la pañoleta de San Isidro 51!!!)

Ya ven que nos divertíamos un montón creando cosas nuevas, en lugar de comprarlas.

De esto ya han pasado… mmm… poco más de 30 años.  De repente me convertí en mamá de tres niños.  Y comencé a asistir a los cumpleaños de los amiguitos, donde huía de los enormes muñecos de Barney (que asustaban a los niños pequeñitos), buscaba un sitio apartado de los parlantes por los que brotaba el ruido espantoso de la música que chillaba a más decibeles de los permitidos, sorprendía a más de un papá babeando por el vestuario casi indecente de las animadoras, y era testigo de la locura frenética de los chicos que se lanzaban desde lo alto por los gigantescos juegos  inflables –  donde casi siempre había algún accidentado.  Para los muchachos ya más creciditos se puso de moda el Paintball,  juego del cual, una amiga- adulta – salió con un hueco en la rodilla; además, a pesar de ser un juego, va en contra de nuestro espírtu antibélico.

Hmm… En esos momentos volvía a mi cabeza el cartelito de mi local de patrulla…. el que decía: “No compres lo que tú misma puedes hacer”.

De arranque mi esposo y yo nos negamos a seguir la tendencia de las típicas fiestitas infantiles.  El primer cumpleaños de cada uno de nuestros hijos fue algo chiquito, en casa, con familia cercana y un par de niñitos de su edad; nada de muñecos gigantes, ni animadoras, ni bulla.  Pusimos alguna mesita con sillas como para su tamaño, hojas, crayolas… carritos para moverse un poco…. alguna vez un tobogán pequeño… Un par de juguetes para bebés. Punto. Más no era necesario, y los niñitos y las mamis / papis que vinieron lo disfrutaron mucho.

Un par de años más tarde salió la moda de los inflables (a los cuales mi hijo de 4 años les tenía pánico). Recordé las fotos de un cumpleaños de Papu, donde los niños  disfrazados de indios jugaban bajo las indicaciones de mi papi y el tío Eduardo Mauro (que era Jefe de Tropa).

Click! Se prendió el foquito:  ¿por qué seguir la tendencia actual, si los niños todavía se pueden divertir “a la antigua”?

Así tachamos de la lista los inflables y en su lugar hicimos cumpleaños de indios, pingüinos, agentes secretos, bichitos, científicos, astronautas… y ahora último la Batifiesta. Nuestros chicos han saltado como grillos, han pescado para su tribu, se han disfrazado y se han movido entre rayos láser, han experimentado llevar  un cubito de hielo con sólo un pedazo de lana, han flotado por falta de gravedad, han lanzado el escudo del Capitán América….  ¡En fin! Se han divertido como locos.  Y como sorpresitas siempre hemos querido darles algo útil, no un cachivache de ésos que se rompen al segundo uso. Una vez, por ejemplo, construyeron un circuito eléctrico para encender el foquito de un faro, otro día decoraron un colgador de puerta, y ahora último les mandamos a casa con un portalápices, un pincel, tres tarritos de pintura y una figura para pegarle encima.

En cuanto a las tortas, tengo la suerte increíble de contar con una suegra que hornea cosas deliciosas. Así que ella se encarga de la torta, y yo de la decoración o del diseño de la misma.  Hemos tenido un iceberg con muchos pingüinos, un volcán que botaba fuego, una aldea india con muñequitos (hechos en casa), un planeta con hartos marcianitos y naves encima, una escena de la Ciudad Gótica con la Batiseñal y el auto del Guasón interceptando a un camión del banco – entre otros.

Casi me olvidaba: completábamos la ambientación del momento con alguna prenda de vestir que hiciera que los niños se sintieran en la historia: vincha con plumas de indio…  guardapolvos blancos de científicos…lentes oscuros, pasamontañas negro y maletita plateada para los espías…  una batimáscara de cartulina negra…. un casco y polo con insignia bordada para los astronautas…. (Ah! En el caso de estos últimos, por el clima frío, fue un cumpleaños dentro de casa; así que pegamos en todas las paredes unos enormes papeles pintados de gris con líneas negras simulando planchas con tornillos y ventanas que daban al espacio estrellado).

Una amiga comentó que en lugar de esforzarme tanto, sería más fácil encargar las cosas a una tienda en Miami (es que las piñaterías en Lima son bastante limitadas). Pero lo cierto es que podría conseguir globos, servilletas, platos y demás allá…. mas no las actividades, que son el centro de la fiesta.

Y es precisamente la experiencia de haber sido Scout, y en mi caso dirigente de Manada, lo que nos ha ayudado mucho en las fiestitas.  Es más: hemos ido aprendiendo de los cumpleaños pasados, para no repetir los pocos errores que cometimos en ellos.  A veces uno se mata pensando en qué hacer para entretener a los chicos…. y de repente basta con hacer algo sencillo, pero muy motivador. Como ejemplo, les diré que en la Batifiesta realizada hace algunas semanas, estuvimos lanzando los Batijets (aviones de papel pintado de negro). Para sorpresa nuestra, muchos de los invitados ¡nunca habían tirado un avioncito!  Así que nos tomamos el trabajo de enseñar a quienes lo necesitaban…. y había que ver las caritas de contento de los chicos cuando por fin lograban hacerlo solos.   Lo mismo ocurrió cuando tenían que lanzar un frisbee, empujar una figura que colgaba de una soga, o enrollar con un palito un hilo de lana para hacer subir a la araña (la mascota del Hombre Araña).

A diferencia de otros cumpleaños donde también hay juegos de competencia, ni siquiera tenemos que dar premios…. porque los niños quieren jugar. Y ése es su premio: el jugar y divertirse.

Todos los chicos que han venido a las fiestas de nuestros hijos suelen irse muy contentos… y a lo largo de los años, hemos sabido que cuando se aproximaba el cumpleaños, ya estaban preguntando: ¿de qué va a ser tu fiesta esta vez?

Mi hijo mayor cumplió 12 años, ya no pasa la voz a toda la clase, ni le hacemos fiestas temáticas… pero sí ha invitado algunos amigos a hacer algo que a él le gusta mucho: acampar.   Mientras tanto, todavía tenemos otros dos hijos que aguardan con ilusión muchas fiestas a nuestro estilo.  Es harto trabajo, sí, pero como dice el comercial: ver sus caras  contentas, ¡no tiene precio!  De hecho, uno de los pequeños que vino hace unos días a la Batifiesta le dijo a su mamá: “Este es el mejor cumpleaños al que he ido, porque me he divertido mucho!”

Así como B-P aumentó un artículo a la Ley Scout (11º Art: El Scout no es tonto), yo aumentaría el 12º: El Scout es creativo. Una vez más: nos corresponde a los dirigentes hacer todo lo necesario para despertar y fomentar esa creatividad en los chicos, y no apagarla con lo que ya está establecido y que “no se puede cambiar” (porque, aceptémoslo, muchas veces ni intentamos cambiar las cosas, sólo por comodidad nuestra).

¡Vamos! ¡Es tiempo de dar un primer paso en pos de lograr Scouts más creativos, capaces de ingeniárselas de mil maneras para dejar este mundo mejor!

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Hoy quiero contarles sobre un amigo.

Comenzaba el  año 1994 y me encontraba en Polincay, en el Moot de las Guías y Scouts de Chile,  distribuyendo víveres a los rovers.  Cada almacén (suena muy grande, en verdad era una cabaña) llevaba el nombre de un color; el nuestro era el “Almacén Amarillo”.

En vista de que las colas eran bastante largas (por más que trabajábamos eficientemente) se me ocurrió la idea de poner en práctica algunas “estrategias de marketing” para motivar a nuestros “clientes” a venir con gusto a recoger sus alimentos – sin quejarse del tiempo de espera.  Así fue como pusimos música bailable…. o de rato en rato cantábamos “We all live in a yellow ALMACÍN, yellow ALMACÍN, yellow ALMACÍN”.  También hicimos una promoción al estilo de los supermercados chilenos: de rato en rato hacíamos sonar la alarma de una linterna que teníamos ahí y quien estuviera entregando su ticket en ese momento recibía como premio una zanahoria extra, un choclo, un jugo, o lo que fuere. Así todos estaban pensando: “que me toque! que me toque!”.  Otro día que llegué a trabajar con mi impermeable amarillo chorreando litros de la lluvia torrencial que caía, hubo varios que me dijeron que parecía un pollo mojado…. así que se me ocurrió hacer la nueva promoción: regalo extra para quienes vinieran vistiendo un impermeable amarillo. Por supuesto que varios desaparecieron de la cola para regresar vestidos como pollitos empapados.

En apenas un par de días el Almacén Amarillo se convirtió en “el almacén de su confianza”. Y ya que siempre venían los mismos chicos para recoger sus víveres,  llegamos a aprendernos los nombres de muchos de ellos y los recibíamos con mucha calidez.

Así fue como conocí a uno de nuestros más entusiastas clientes. Era un joven flaquito, muy alegre, llamado Márcio. Era muy conversador y hablaba bastante bien el castellano. En esa época andaba con una chica, por lo que los bautizamos “los pololos Nº 1 ” del Moot.  Después del evento intercambiamos direcciones y nos seguimos escribiendo de vez en cuando…. eran las épocas en que no existía el email y las cartas demoraban en llegar (quizá por eso la amistad fue consolidándose, ya que tomó su tiempo).

IMG_5441_optPasaron los años y nos hemos vuelto a reencontrar con Márcio varias veces, inclusive en tres Jamborees Mundiales (Chile, UK y Suecia).  Ya no es tan flaquito como hace 20 años, luce una barba rala, es un buen abogado (¡sí, existen!) y tiene un hogar muy feliz al lado de Fabiana y de Valentina y Martín, sus hijos – por supuesto, metidos en el movimiento.

Esas pocas veces que nos hemos reunido por unos minutos, hemos conversado del Escultismo… y he sido testigo de cómo Márcio ha evolucionado del flaco que iba a recoger sus víveres, al dirigente que es hoy. Da gusto escucharlo y saber que su filosofía es la de B-P:  tiene muy presente que el Movimiento Scout es un juego para muchachos, dirigido por ellos mismos, y para el cual los adultos deben animarlos a realizar actividades saludables que los lleven a convertirse en buenos ciudadanos. (Si desean, pueden echar un vistazo a Mais um Escoteiro, blog que Márcio comenzó a escribir hace dos años; está en portugués, pero se entiende!  Sus artículos reflejan el Scout que es).

Mientras que hay muchos chicos que olvidan su Promesa poco después de haberla hecho, mi amigo Márcio recuerda con precisión el día en que él la hizo,  un hecho que lo marcó desde entonces para toda la vida. Y ya como adulto es consciente de que el mejor lugar para trabajar como dirigente es… precisamente al lado de los muchachos, ahí como Viejo Lobo, Jefe de Tropa, etc.  Sin embargo se ha lanzado a una aventura más grande: la de trabajar por los Scouts de su región, Río Grande do Sul. Hace cierto tiempo comenzó a reunirse con un equipo de gente (me imagino tan capaz como él) y bajo el lema “El Escultismo que queremos”  presentó un plan de acción hasta el 2015.  Repito: un plan de acción, no una improvisación; es un ejemplo a seguir (aunque en verdad, la planificación y la ejecución de los planes con un permanente control de calidad y retroalimentación debería ser ya la práctica cotidiana en nuestras asociaciones).

Debido al buen trabajo, la Asamblea Regional realizada el 24 de marzo de este año ha colocado a Márcio Sequeira en la Presidencia de los Scouts de Río Grande do Sul.  Desde este blog “Simplemente Scout” envío los mejores deseos a Márcio y su equipo.  Conociéndolo, sé bien que no se le van a subir los humos, sino que va a trabajar seriamente para impulsar y fortalecer el Escultismo…. ¿cuál Escultismo? precisamente el que queremos: el que no se aparta de los fines  esenciales ideados por B-P… el que piensa primero en los chicos, y no en los adultos; el que quiere dejar un mundo mejor.

Me quedo tranquila sabiendo que al menos hay dos buenos garantes de que Márcio va a hacer las cosas bien: él querrá dejar un mejor Escultismo a Valentina y Martín.

¡Buena Caza, amigo!



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Estaba revisando el blog y me he dado cuenta de que olvidé escribir un artículo.  Quizá no lo hice en su momento, para evitar herir susceptibilidades….  Ahora que ya pasó el tiempo, creo que puedo publicarlo. Y, por favor, no me malinterpreten: voy a escribir con mucho sentido crítico, con el afán de hacer las cosas mejor para una próxima oportunidad.

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jamboree76Cuando tenía unos 6 años  recibí como regalo un disco de  vinilo, de esos de 45 RPM (para las generaciones jóvenes: unos discos de plástico negro, pero no de los grandes). El disco se llamaba “Jamboree 76” y venía de Chile. Este traía cuatro canciones, la primera de las cuales comenzaba así: “Con las manos enlazadas, senda Scout camino de paz”. Tan rápido se me pegó la letra, que cuando llamó el “tío Gerardo” (que es como conocía en aquel entonces a Gerardo González Erba – de Guías y Scouts de Chile) se la canté por teléfono a voz en cuello – mientras que mi papá me decía al oído: “esa no! Cántale la tercera canción, que es la que él compuso con su esposa!”

Han pasado 37 años y el himno del Jamboree 76 sigue sonando.

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Faltaba poco para el Jamboree del Centenario y teníamos todavía algunas reuniones de trabajo en la sede. En una de ésas se presentó una persona con una propuesta de himno del Jamboree.  Con todo respeto hacia su compositora la letra me dio la sensación de alguien que había sido Scout durante muuuuucho tiempo y que ya se estaba despidiendo.  (Bueno… también es porque la cantó en acústico: sólo su voz y la guitarra, y un ritmo lento. Suena distinto en la versión colgada en YouTube). En fin, la canción estaba bonita… pero no como para un himno de Jamboree, a ser entonado por gente joven.  Aquí se la presento:

Mientras escuchábamos y acompañábamos el coro con las palmas, un amigo me susurró: “tienes que componer otro himno. Urgente!!!”

En los meses que estuve trabajando para el evento, no recuerdo haber leído una convocatoria oficial para un concurso de himnos. Por eso, por las muchas ocupaciones que tenía (y también porque la inspiración no llegaba) se fueron pasando las semanas. Yo buscaba hacer algo especial, con sentido, con mención al Centenario, a la Promesa y la Ley (o sea a la esencia del Escultismo)…. una canción cuyo coro fuera pegajoso y “chévere” para ser cantado por gente joven – y no tan joven, también…. una canción que de alguna manera perdurase como “Camino de paz”, que pudiera cantarse en varias ocasiones – a pesar de tener la palabra “Jamboree” en su letra… un ritmo alegre, que invitara al baile, algo pop mezclado con su toque latino por ahí… (así como cuando compuse el Himno del Jamboree del Sol, le di sus toques de zampoña, para infundirle un aire andino – por realizarse el evento en el Cusco).

Cuando al fin tuve la música en la cabeza, la letra brotó como un torrente (como suele suceder). Luego pedí ayuda a un amigo pianista y a mis compañeros de Ruta 86, la banda de rock en la que tocaba entonces  (mi lado “oscuro”, jajaja!)   La canción que comienza un poco tranquila, se va animando hasta llegar al coro – que invita a gritar “¡somos scouts!” con muchas ganas. Después viene un rap a cappella (con pura percusión) que, por sugerencia de nuestro baterista pasó de tener los golpes rockeros a un  reggaeton más latino; luego entraba el teclado ejecutando los compases de un montuno (tipo una salsa) y de ahí volvíamos al coro.

Como en esa época tuve ciertos roces con algunos miembros de la Jefatura del evento,  preferí presentar la canción bajo un seudónimo. Y como no podía sonar mi voz en la grabación, me apoyaron mi gran amiga María Eugenia (voz principal de Ruta 86) y su hijo, que -además de estar ronco- tuvo que aprenderse la melodía en 5 minutos,  pobre!   Bueno… lo que iban a juzgar era la canción y no la interpretación de la misma – total, era un “demo” nomás.  La idea era conseguir gente joven y bien afinada para acompañarnos en el escenario, en el caso de obtener la victoria.

Pasaron un par de semanas. Desde la primera propuesta, nunca escuché que hubiera llegado otra. Así que esperé pacientemente el resultado. Al no haber  noticias, faltando muy poco para el evento pregunté en qué había quedado la cosa (pues también había que comprometer a mis amigos, si es que lográbamos ganar). Entonces me dijeron que ya tenían una canción y no era la nuestra.

Bueno. Así es el fútbol, dicen.

Deseé que fuera un buen tema, algo con buena letra, música y ritmo…. algo digno del Centenario Scout.

El día de la inauguración del evento, anunciaron al cantante Julio Andrade que interpretaría el himno del Jamboree. (Me falta un poco de cultura actual, así que lo único que sabía de Julio Andrade era que se trataba de un artista conocido). Escuché los primeros acordes de su guitarra, realmente muy buenos…. cuando de pronto comienza a cantar… este…. esa letra no era nada Scout! En absoluto! Hmm….  Bueno. Cantó primero un  par de temas propios y por fin llegó al momento por todos esperado: el himno del evento, el Jambo Jambo Jambo…. una composición de un caminante de  Surquillo. Ah, qué bueno, un compositor joven. Escuchemos….


(Pongo aquí la versión oficial)

Ok. Independientemente de la calidad de la canción (que tampoco voy a analizar), en ese momento pensé que estuvo muy mal que el artista invitado que debía interpretar el tema oficial, no conociera bien el mismo! Pésimo! Fue un papelón, en verdad.  Y aunque invitó al  compositor para que lo acompañase con su propia voz (y éste subió con sus entusiastas amigos con papelito en mano) la presentación fue terrible. Estaba bien para una fogata de grupo, pero no para la inauguración del evento máximo del Centenario de los Scouts del Perú- aparte que los micrófonos no ayudaban mucho y no se entendía bien lo que los chicos intentaban cantar a diferentes voces, cada uno por su lado. (Sólo se les entendía si uno estaba bien adelante).

De no haber sido por el ritmo que Andrade le puso con su guitarra – nótese la versión original más cumbiambera – y las veces que él entraba con su voz, orientando un poco por dónde debía ir la canción, el tema habría resultado terrible. Seamos honestos: ¿no habría sido mejor tocar con más instrumentos y voces más pulidas?

Nuevamente quiero resaltar que estoy escribiendo con mucho espíritu crítico. Yo misma sé que no tengo una voz maravillosa y que tampoco toco excepcionalmente la guitarra (mucho menos el teclado!)…  Pero normalmente si debo cantar en un recital, un concierto o una misa especial, me preparo con bastante anticipación,  convoco a los músicos, afinamos instrumentos, hacemos arreglos vocales entre todos, etc. etc. No me imagino la inauguración de otro Jamboree (menos un mundial!) con una improvisación así.

En los días que siguieron, las pocas veces que escuché entonar a los chicos el “Jambo Jambo Jambo” era con el tono de aquella canción techno (del grupo Ragga 2 Sunshine) que también tenía el mismo texto en su coro. Era una lástima que – aun teniendo la letra en su guía de participante – no intentaran cantar la repetitiva (y por ende, fácil)  tonada oficial. Por el contrario, en mis paseos oía otras canciones con doble sentido, como si hubieran sido las únicas del repertorio de los muchachos (o las únicas que ellos disfrutaban).

Hmm… Había que hacer algo.

Fue así como un día, durante mi tiempo libre, agarré la guitarra y llevé el texto de mi canción escrito en hojitas de papel. Y luego de pedir permiso para entrar en varios campamentos, me senté con los chicos para enseñarles el “¡Somos Scouts!”. Me encantó ver cómo le ponían energía a dicha frase…. y también al rap.  Poco a poco los chicos se fueron pasando la voz, y ahora no era yo quien tocaba puertas, sino ellos los que me llamaban para aprender el cantito tan pegajoso. Inclusive hubo un Scout que le hizo la coreografía respectiva.

Por eso me animé a presentar “Somos Scouts”  en la ceremonia de clausura.  Pero una cosa era cantarla con guitarra nomás, y otra, con toda la rica instrumentación de mis amigos. Así que ellos hicieron un sacrificio (algunos cortaron sus vacaciones) y vinieron a la Agraria.

¡Ah! Casi me olvido de contarles que en el interín conocí a unos chicos del norte (creo que trujillanos) que acampaban muy cerca de nuestro “centro de operaciones del Hospiteam”.  Ellos tocaban y cantaban muy bien…. de hecho habían trabajado e invertido mucho en preparar una  canción para que fuera el himno, pero por alguna razón terminaron con su obra en el bolsillo. Escuché el canto, y en verdad era muy bonito. Honestamente: me gustó más que el Jambo Jambo Jambo. Así que les animé a entonarlo en la clausura.

Llegó al fin ese día. Todo iba bien, excepto por un detalle:  por disposiciones municipales debíamos terminar a una hora bastante temprana. Entonces hubo partes que se alargaron bastante durante la ceremonia y mis amigos ya estaban  impacientes (habían llegado varias horas antes y ni siquiera les habían dejado probar instrumentos o micros). Seguían los números artísticos, etc…. varios dirigentes de provincias comenzaban a mover a sus chicos para ir a desarmar el campamento (ya que saldrían bastante temprano)… y fue entonces que nos tocó a nosotros. Y mientras mis compañeros subían al escenario, veía en un rincón a una persona sin pañoleta que jalaba una y otra vez a quienes organizaban la ceremonia:  ya teníamos que terminar pronto. Ni siquiera habíamos empezado y nos hablaban de cortar la ceremonia. ¡Y después de nosotros venían los trujillanos!

Así que por un lado tenía a esta señora mirándonos con cara larga, ordenando que terminásemos… por el otro estaban los chicos de la banda, que deseaban entonar algunas canciones antes de llegar a LA canción (habían esperado varias horas ¿no? Por lo menos debían tocar más que uno o dos temas)… por otro, estaban los scouts abajo, esperando la música… y por otro, estaban los dirigentes que comenzaban a ir de vuelta a su campamento. La verdad es que era una situación muy fastidiosa.

Ok.  Decidimos comenzar tocando cualquier otro tema, cosa que daba opción a regular los micros e instrumentos. Lamentablemente hacía tiempo que no ensayábamos con la banda, así que tocamos lo primero que se nos vino a la cabeza: un tema de The Beatles (ya que días atrás habían sonado temas de rock argentino de los 80, no podía repetirse el plato).  Fue una pesadilla: íbamos tocando y la gente se retiraba – ojo: no sólo era por la música “vieja” sino porque los jefes andaban ya apurados hacía rato: unos querían desarmar su campamento (como ya mencioné) y otros querían ir a sus carpas, ya que todavía no habían cenado por estar puntuales para la ceremonia de clausura. Para colmo, la gente que estaba detrás del telón, insistía en que terminásemos.

Viendo que después de nosotros venían los trujillanos, decidí cortar con el repertorio “popular” e ir de frente con las dos canciones scouts que teníamos:  “En otro Jamboree” (que canté con Wilmar, de Venezuela, que andaba super ronco!) y “Somos Scouts”, el himno apócrifo del evento.  Los pocos chicos que quedaron como espectadores, nos ayudaron con los coros – unos andaban con la letra en papelito y otros ya se la habían aprendido de tanto ensayar por su cuenta.

Apenas terminamos de tocar, mis amigos se dieron a la fuga (ya eran muchas horas y había que devolver los instrumentos). Los trujillanos tocaron como pudieron, cada vez con menos espectadores, y finalmente la señora que nos decía “corten” fue feliz, pues logró su objetivo. Así abruptamente terminó la ceremonia de clausura, con unos cuantos espectadores de pie sobre el terral.

Pónganse en mi lugar: he estado en varios Jamborees Mundiales, con escenarios gigantescos, con decenas de miles de espectadores, con juegos de luces láser, con shows super preparados de fuegos artificiales, con números fabulosos, con…. ¿abandonar la ceremonia? ¡una cosa impensable! (nadie quiere dejar su sitio, ni aunque caiga una lluvia torrencial). El día de la inauguración de nuestro Jamboree  estuve viendo el show desde lejos, desde unas tribunas…. la cantidad de gente que había (que supuestamente era toda la que había asistido al evento) era un minipedacito de lo que estoy acostumbrada a ver. Así que piensen cómo me sentí en la clausura cuando ya no veía las cosas desde la tribuna lejana, sino desde arriba del escenario, y esa minimanchita de gente se diluía cada vez más, hasta quedar un par de decenas de Scouts…

A pesar de todo, esas decenas entonaron con muchas ganas el “Somos Scouts”.

Así que, para que quede en el corazón, les paso aquí la música. Por cierto, fue una de las tantas grabaciones del ensayo que tuvimos con la gente de la banda. De ahí que  las voces (especialmente la voz masculina) no se escuchen muy bien. Pero al menos los instrumentos sí.  Además ahí tienen la letra para que la sigan.

Disfrútenla y compártanla, si les gusta. Yo sé que sí les va a gustar. Y sino, por lo menos tengo un par de fans, que son mis hijos, que suelen cantarla con mucho orgullo.  (Nota: ver más abajo mis recomendaciones)

SOMOS SCOUTS

Hace más de cien años hubo un hombre especial
tuvo un sueño fantástico y lo hizo realidad.
El quería crear una nueva sociedad
donde no hubiera barreras ni más guerras que llorar.
Y así nacieron los Scouts,
los que serían constructores de paz.

Vida al aire libre y actuar con valor,
afrontar los problemas con cabeza y buen humor.
Ser Scout es servicio y espíritu de acción
un estilo de vida con plena diversión.
Y si tú piensas como yo
¡fuera fronteras: ven y súmate a mi voz!

Coro:
¡Somos Scouts! Venimos aquí de sur a norte
¡Somos Scouts! Queremos abrir nuestros horizontes
Muchos rostros distintos, similares a la vez
Una sola Promesa y una misma Ley – hey! hey!
¡Somos Scouts! Mirando siempre hacia adelante
¡Somos Scouts! Dejando las cosas mejor que antes
Gritemos a todo el mundo desde este Jamboree
que seguimos siempre listos, siempre listos para servir.


Nuevos tiempos, nuevos retos exigen creatividad,
líderes comprometidos, solidarios de verdad.
Transformemos nuestro mundo, démosle más calor ¡y color!
La aventura no termina: cada día ser mejor.
Nuestra fogata, hagámosla brillar
Manos abiertas: ¡siempre listas para dar!

Coro

Hablado:

Solo 1:   Yo soy Scout de corazón
y estoy aquí cantando con gran emoción.
Solo 2: La Ley y la Promesa y la Buena Acción
guían mis pasos, mi alma y mi razón.
Solo 1: 100to que tú estás conmigo,
que aunque no nos conocemos ya somos amigos
Solo 2: 100to buena onda: ¡me gusta vivir!
porque estoy siempre listo para servir.
Solo 1: Y 100to que soy 100% Scout
y que nada ni nadie me lo quitará
Solo 2: Y 100to que 100 años no me alcanzarán
para celebrar que soy Scout
Solo 1: Para celebrar que soy Scout.
Solo 2: Pues si no hay diversión…
Todos: No es Scout!
Solos: Si no hay diversión…
Todos: No es Scout!
Solos: Si no hay diversión…
Todos: No es Scout!
Solos: Si no hay diversión…
Todos: No es Scout!!!!

(Interludio con teclado)

Coro Final:

¡Somos Scouts! Venimos aquí de sur a norte
¡Somos Scouts! Queremos abrir nuestros horizontes
Muchos rostros distintos, similares a la vez
Una sola Promesa y una misma Ley – hey! hey!
¡Somos Scouts! Mirando siempre hacia adelante
¡Somos Scouts! Dejando las cosas mejor que antes
Gritemos a todo el mundo desde este Jamboree
que seguimos siempre listos, siempre listos para servir.
que seguimos siempre listos, que haremos lo mejor,
que seguimos siempre listos, siempre listos para servir.

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Recomendaciones a futuro:

1. Convocar oficialmente a un concurso de canción de Jamboree. Establecer criterios, fechas claras y un jurado apropiado. Publicar todo esto, para que el concurso sea lo más transparente posible.

2. Para el concurso, exigir un archivo con la canción y su texto y hacerlo llegar puntualmente a todos los miembros del jurado.

3. Una vez que se tenga la canción ganadora, DIFUNDIRLA con anticipación al evento. Así los chicos se la pueden ir aprendiendo antes de pisar el terreno. Se puede colgar en la web del evento, en el You Tube, en las redes sociales,  etc.

4. Invitar al compositor de la canción a cantarla en privado con su gente (ante el jurado) y, sólo si fuera necesario, solicitar a algún artista de renombre el apoyo para interpretar el tema. Ojo: grabarlo, cosa que se puede repetir varias veces durante el campamento y va quedando dentro de los chicos. (No exagero con lo de “artista de renombre”: Por ejemplo, la canción del Jamboree Mundial de Chile – que es muy pero muy buena – tuvo los arreglos de Alberto Plaza). Ok ok, eso cuesta. Pero seguro que hay mucha gente dentro de los Scouts que puede hacer tales arreglos gratuitamente. Y seguro que se puede formar una banda netamente Scout para interpretar el himno.

5. Si se quiere, hasta se puede inventar una coreografía especial, que invite a bailar a los chicos. Así lo hicimos en el Jamboree de Suecia, a pesar de que los gringos son recontra tiesos para el baile.  Todo el mundo disfruta bailando en grupo.

Con estas previsiones, creo que podemos hacer algo mucho mejor la próxima vez.

¡Siempre listos!

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Estaba contenta por haber publicado (después de tiempo) un post….. cuando las circunstancias me mueven a publicar otro.

AlessandroNo conocí a Alessandro personalmente, tal vez jamás habría tenido la oportunidad de encontrarme con él. Pero su nombre se ha hecho famoso por un lamentable hecho: unos delincuentes asesinaron a este Rover venezolano que se encontraba haciendo guardia en un campamento.

Hace buen rato  escribí en mi Facebook: “La cobardía pudo más esta vez: acabaron con la vida de un joven con un estupendo proyecto de vida por delante… Sin embargo habemos muchos más scouts que seguiremos trabajando para que el mundo sea mejor”.

Y justamente  ahora, antes de irme a acostar, encuentro un correo de una amiga de toda la vida – un poquito mayor que yo, y con muchísima más experiencia Scout. Se trata de Eulalia Vila, una archireconocida dirigente en Venezuela. (Eulalia era muy amiga de mi papá y estuvo varias veces en nuestra casa. Por motivos que no mencionaré, terminó retirándose de la actividad scout…. pero hemos seguido más o menos en contacto).

Me permito copiar aquí el mensaje que ella escribió…. y que a la larga, coincide en esencia con lo anotado en mi cuenta de Facebook:

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Asesinato de otro Scout (en este caso un Rover)

Cómo hablar de este tema sin dejar traslucir resentimiento y rencor.

Es muy lamentable como día a día mueren habitantes de nuestro país producto de una delincuencia con absoluta permisividad, y que el número de esas muertes sea creciente y sin visos de justicia ni de acciones destinadas a su disminución.

El domingo le tocó a un rover, deseoso de resguardar el bienestar de sus compañeros al vigilar su sueño, ser asesinado durante un campamento, no siendo el único caso de muerte de miembros del Escultismo venezolano en los últimos tiempos, durante una actividad propia de los scouts, y a manos de la delincuencia.

El Escultismo en más de 100 años de acciones a nivel de nuestros país (y mundial) ha estado comprometido en la formación de niños y jóvenes para integrarse a la vida ciudadana en forma socialmente productiva, al ser actores en el logro de una comunidad mejor, con el accionar en todos los aspectos de su vida.

¿Qué hacer ante la violencia desmedida y la pérdida de vidas con impunidad y con una agresividad no vistas anteriormente?

¿Cómo hacer de esta horrible experiencia el punto de partida para que haya un cambio social hacia el respeto mutuo, la solidaridad y la búsqueda de una vida mejor para todos?

El Escultismo, el Método Scout, es un recurso inestimable para contribuir a la construcción de una sociedad mejor, y se requiere analizar en profundidad qué se puede y se debe hacer aquí y ahora, para llevar a cabo su papel en las circunstancias actuales, y ese análisis debe ir acompañado del repudio de los sucesos que acaban con la vida de sus miembros y de otros habitantes del país.

Es menester tomar un papel activo.

Eulalia Vila Planes

Nota: Si se considera que mi aporte a este análisis es útil, estoy a disposición de quienes conducen la Asociación.

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Ahí termina el correo. Y precisamente por esas líneas finales, creo que la muerte de Alessandro no ha sido inútil, sino que está dando frutos.   En medio de las múltiples frases de condolencias de scouts y no scouts de todo el mundo,  hay unos cuantos que se están levantando, ofreciéndose  para “tomar un papel activo”.  Se combate las raíces de la delincuencia con la educación, con el espíritu de civismo, con la solidaridad, con la alegría.  ¿No es eso el Escultismo?

Para cerrar este post: Ojalá que las altas esferas de la Asociación Scout de Venezuela  escuchen esta iniciativa de Eulalia, esta decisión de acercamiento  – que me imagino, no le habrá sido fácil después de tantos años.

¡Buena caza, querida Eulalia!

¡Saluda al Gran Jefe, querido Alessandro!

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